martes, 23 de agosto de 2011

VIDRIO CURVADO (Arquitectura creativa)




En la actualidad el vidrio curvado es un elemento indispensable en la arquitectura moderna, que ofrece a arquitectos y decoradores una nueva forma de entender y utilizar el vidrio dando modernidad, elegancia y versatilidad a sus proyectos.
Existen diferentes tipos, recocido, templado, de doble acristalamiento, laminado de seguridad. La obtención de vidrio curvado recocido consiste en un calentamiento lento con alta convección hasta la temperatura de reblandecimiento de un vidrio plano, que por medio de un molde, permite curvarlo para conseguir cualquier tipo de geometría y un posterior enfriamiento lento (recocido) de ese vidrio. Esta técnica permite una amplia posibilidad de formas por lo que permite curvar todo tipo de vidrios.
El vidrio curvado templado se obtiene mediante un calentamiento por convección, curvatura con útiles automáticos y enfriamiento rápido por el cual se le confiere un aumento considerable de la resistencia mecánica y la propiedad de romper en pequeños trozos considerándose un vidrio de seguridad.
Doble acristalamiento  también es posible con unidades de vidrio curvado, tanto recocido como templado, pudiendo utilizar toda la amplia gama de capas del mercado tanto en el aislamiento térmico (LOW-E), como de control solar o capas selectivas. La correcta aplicación de los vidrios con aislamiento térmico reforzado o de control solar producen grandes ahorros energéticos y un aumento del confort y el bienestar a los usuarios del edificio.
Curvado, laminado de seguridad. El laminado de vidrio con PVB (Polivinil Butiral) mediante proceso de autoclave es el único capaz de cumplir las mas estrictas de construcción. Existen diferentes tipos según sean las prestaciones que deseemos.
Ahorro energético sin restar transparencia, incorporando diferentes gruesos de PVB para cubrir todas las necesidades de seguridad tanto para ataque manual como para agresión con armas de fuego, la combinación de láminas de color permite disponer de una amplia gama de tonalidades tanto transparente como translucido. También se puede incorporar entre los dos vidrio mallas metálicas, telas, papel, fotografías, pan de oro, siendo la herramienta perfecta para decoradores e interioristas.

miércoles, 9 de febrero de 2011

ACRISTALAMIENTOS DE FUNCION TERMICA

El acristalamiento cumple una función térmica, cuando produce una reducción de los intercambios térmicos (frío-calor) entre los dos ambientes que separa. Esto se consigue disminuyendo el valor del coeficiente de transmisión térmica (K). Cuanto más pequeño es el valor K de un acristalamiento mayor es su aislamiento térmico, es decir, mayor es la resistencia al paso de calor por conducción.
El elemento aislante que se combina con el vidrio para conseguir un conjunto con la resistencia térmica deseada es el aire. El aire desecado cuando permanece en reposo proporciona un excelente aislamiento térmico, para mantenerlo así es necesario encerrarlo en una cámara estanca creada entre dos lunas separadas entre si unos milímetros y selladas perimetralmente.
Se pueden fabricar acristalamientos con una o varias cámaras, según el grado de aislamiento que se desee obtener, lo mas normas es una cámara con dos lunas.
El calor siempre tiende a pasar por conducción a través del acristalamiento de la zona caliente a la zona fría. En invierno el calor está dentro y tiende a salir al exterior (se pierde calefacción) en verano el calor está en el exterior y tiende a entrar en el interior y hay que producir aire frío dentro para eliminar el calor que entra.
En ambos casos con el doble acristalamiento proporciona interesantes ahorros de energía.

A parte de la función principal de ahorro de energía los acristalamientos aislantes aportan otras ventajas muy interesantes:
-Disminución del coste de instalación de aire acondicionado y calefacción.
-Aumento del confort en  las proximidades de las superficies acristaladas y en todo el recinto al suprimir el movimiento de aire que produce la diferencia de temperatura.
-Reduce el efecto de pared fría y en consecuencia la posibilidad de que el acristalamiento se empañe es remota.

-Posibilidad de una arquitectura confortable con mayor superficie acristalada sin aumento de consumos energéticos

jueves, 3 de junio de 2010

SUGERENCIAS PARA COLOCAR LOS CUADROS IV

Seguimos decorando estancias de nuestra casa....

El dormitorio



El dormitorio es una estancia dedicada al reposo, el lugar más personal de la casa.



Se debe procurar elegir temas alegres y sugerentes
que inviten al descanso.





Sobre el cabezal de la cama se puede aplicar un método
similar al del sofá, pero sin llegar al ancho del mueble,
también se puede colgar un cuadro principal sobre el centro
y otros dos sobre las mesillas.



Otra buena opción es dejar libre el cabezal y colocar un grupo de cuadros sobre las mesillas, o bien una secuencia de cuadros alineados con idénticos tamaños y marcos, este recurso da sensación de orden.

 


También podemos colocar una repisa como indicamos en una entrada anterior a modo de cabezal y apoyar allí los cuadros, o bien hacerla de obra.




En las habitaciones infantiles una buena idea es hacer un montaje con fotos de nuestros hijos, o bien aprovechar su vena artística y poner sus obras de arte colocadas en una composición desenfadada y divertida.




viernes, 26 de marzo de 2010

CERAMICA RAKÚ

El Rakú es una técnica tradicional oriental de elaboración de cerámica utilitaria.
Se cree que es originaria de Corea, sin embargo es en Japón donde ha florecido y encantado a todos los que tienen contacto con ella.
Desde finales del siglo XVI el Rakú atrajo a los maestros del té, influidos por la filosofía budista zen, quienes sintieron un placer singular en este retorno consciente al directo y primitivo tratamiento de la arcilla. Durante la ceremonia del té los participantes bebian la infusión en vasijas fabricadas por ellos mismos.
El Rakú significa tranquilidad, pero también "diversión" o "felicidad"

El proceso del Rakú es el mismo si son piezas de cerámica utilitaria o decorativa como es nuestro caso.
Las piezas se llevan a un horno pequeño a 900 grados centígrados aprox. (depende del esmalte o lustre utilizado). Cuando los esmaltes alcanzan su punto de cocimiento se sacan en estado de incandescencia y se depositan cuidadosamente con la ayuda de pinzas de hierro, en un recipiente lleno de viruta de madera (también se pueden usar hojas de periódico u hojas secas de árbol). El contacto con este medio incendia la viruta, las hojas o el papel y se genera una enorme cantidad de humo que penetra en la pieza y entra a ser parte de ella.  Los esmaltes (óxidos) con que han sido pintadas las piezas proporcionan una parte del oxígeno para esta combustión, convirtiendose así en metal puro, lo cual le da la apariencia característica a esta cerámica.
Después de varios minutos, el proceso químico se fija bajando bruscamente la temperatura con agua. Se obtienen al final tonalidades, texturas, matices y colores fascinantes y nunca iguales de una pieza a otra, que pueden ser desde rojos metalizados hasta craquelados, nacarados y tornasoles característicos de  esta técnica.
El Rakú es pues, una compleja alquimia donde intervinen los cuatro elementos (tierra, fuego, agua y aire) de la cual resultan piezas únicas, siempre maravillosas.
No es nada extraño que en el proceso, siempre manual, se rompa alguna pieza, por sus tensiones internas al colocarlo al calor, o al cambiar de temperatura, el ceramista de Rakú no se aflije por esto, sino que recoge las piezas con cuidado y
repara la pieza hasta ponerla en condición de utilizarse con sus cicatrices a la vista. Los alfareros antiguos del Japón resaltaban estas cicatrices al soldar con metales preciosos la pieza y en muchos casos le daban más valor a una obra así obtenida.